Como ya hemos mencionado con anterioridad,
nuestra propuesta didáctica no pretende
suprimir de la práctica la totalidad de juegos
y actividades físicas que se han venido
practicando a lo largo de los últimos años y que tan buenos resultados han
logrado tanto para la consecución del desarrollo de los niños/as de una forma
lúdica, como para dotar de prestigio y solidez a nuestra asignatura.
Sin embargo, una de nuestras metas es concienciar al docente de que
introduciendo pequeños cambios en los juegos que usualmente utilizamos,
que son en los que confiamos y los que mejor se ajustan a los contenidos que
queremos trabajar cada uno/a, podemos conseguir disminuir en cierta medida
esa característica competitiva y discriminatoria que en la actualidad rodea
al juego de nuestro alumnado. La sociedad en la que vivimos es extremadamente
competitiva y uno de los grandes objetivos de toda escuela es preparar a su
alumnado para vivir en ella; por otro lado, otro de los grandes objetivos es
contribuir a cambiar aquellos aspectos de la sociedad susceptibles de mejora.
Esto nos lleva ante el paradigma de elegir entre preparar para la competición
que se encontrarán fuera o intentar erradicarla de nuestras aulas, teniendo
la esperanza de que poco a poco se vaya afianzando la cooperación como valor
social valorado y aceptado por todos/as.
Nosotros no queremos trabajar ajenos a dicha realidad y transmitir una idea
utópica de la misma, de manera que nuestra meta con ese alumnado que suele
ser menos activo en el momento en que el juego adquiere matices competitivos,
debe ser ayudarle a participar y a aumentar su autoestima. Asimismo, nuestro
reto con aquellos niños/as obsesionados con la victoria en cualquier situación
para así fortalecer su ego, será concienciarles de lo gratificante que puede ser
la actividad física sin la necesidad de que existan ganadores y perdedores.
En definitiva, esta propuesta didáctica es una cometa que apuesta por disminuir
la cantidad de juegos y actividades competitivas que actualmente se desarrollan
en las clases de educación física, sin renunciar a ellas, es decir, llevándolas a
cabo de una manera controlada, donde los aspectos pedagógicos se impongan
a los resultados. Al mismo tiempo, apostamos por aumentar el número de aquellas
en las que predominen el carácter cooperativo, con el deseo de que el cambio no
se limite a esas cinco letras intermedias de dos términos muy parecidos.