Las primeras 31 Gotas de Miel para el Espíritu
fueron dulces y nutritivas para los que las leyeron.
Una psicóloga en México las adquirió en
octubre del año pasado en la peluquería de su
hermana y en diciembre me testi có mi
promotora peluquera que su hermana las había
leído siete veces y las andaba en su cartera pues
han sido el medio que Dios a usado para cambiar
su vida. ¡A Dios sea la gloria!
Una madre agradecida me envió este correo
dos meses después de haber adquirido el libro:
“Mi hija Eliana fue tocada por tus palabras. De
hecho fue ella que insistió que yo fuera y
comprara tu libro.
Cuando regresamos a casa, ella quería que
leyéramos una historia o devocional cada noche
antes de irse a dormir. Yo pensaba que su interés
iba eventualmente a desvanecerse, ¡pero no fue
así! Solo se hizo más fuerte.